Cómo planificar los grandes gastos sin romper el presupuesto

La revisión del coche, la renovación del seguro, los gastos escolares, la Navidad, unas vacaciones, un portátil nuevo cuando el viejo se estropea. Estos gastos rara vez desbaratan un presupuesto porque sean inasumibles: lo desbaratan porque no estaban en la lista, y todos parecen caer en el mismo mes.

Autor: Sergey Kozyrev — formación en economía y experiencia profesional en pagos y procesos financieros.

Última revisión:

Información general, no asesoramiento financiero personalizado.

Escriba la lista de los próximos doce meses

Siéntese una vez y anote todos los gastos no mensuales que pueda prever para el próximo año, con un importe aproximado y el mes en que caen. La mayoría encuentra entre ocho y quince partidas, y el total suele ser una auténtica sorpresa.

  • seguro anual, impuesto de circulación, cuotas profesionales
  • revisión del coche, neumáticos, inspecciones tipo ITV
  • vacaciones, vuelos a casa, bodas que ya conoce
  • cumpleaños y Navidad, considerados en conjunto y no uno a uno
  • ciclos de sustitución: móvil, portátil, lavadora, revisión de la caldera

Convierta cada uno en una parte mensual

Divida cada importe entre el número de meses que faltan hasta que venza, y sume las partes. Un seguro de 480 que vence dentro de ocho meses son 60 al mes; unas vacaciones de 1.200 dentro de diez meses son 120. Esa cifra conjunta es su aportación al fondo de ahorro específico.

Manténgala en una cuenta aparte para que no se gaste por accidente, y deje que cada partida tire de ella cuando llegue la factura. No hay nada ingenioso en esto: simplemente traslada el dolor de un mes a doce.

Compruebe cuándo coinciden

Lo complicado rara vez es un solo gasto. Es marzo, cuando la revisión del coche, la renovación del seguro y un cumpleaños familiar llegan en un plazo de diez días, en un mes que además tiene cinco fines de semana.

Colocar cada gasto en su fecha real y seguir el saldo hacia adelante muestra esas coincidencias con meses de antelación. La solución suele ser sencilla a esa distancia: mover la revisión dos semanas, pagar el seguro anual en un mes más ligero, o empezar el fondo de ahorro un mes antes.

Decida la regla de financiación antes de necesitarla

Para cualquier gasto que todavía no tenga ahorrado, decida de antemano qué hará: retrasarlo, financiarlo en parte con el colchón, o repartirlo con un plan de pagos elegido a propósito. La mala versión es una decisión precipitada tomada bajo presión en la caja.

Mantenga el fondo de emergencia al margen de esto. Unas vacaciones no son una emergencia, y un fondo de ahorro específico existe precisamente para que los gastos previstos nunca toquen el dinero reservado para los de verdad.

Revise la lista cada trimestre

Los precios cambian, los planes cambian, y aparecen partidas nuevas en cuanto un amigo anuncia una boda en el extranjero. Una breve revisión trimestral mantiene la lista honesta y le permite ajustar la parte mensual antes de que la carencia se vuelva real.

Con un par de años, este es el cambio que hace que los presupuestos dejen de fallar: los grandes gastos dejan de ser interrupciones y pasan a ser líneas normales del plan.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un fondo de ahorro específico?
Dinero apartado cada mes para un gasto futuro concreto y conocido. A diferencia de un fondo de emergencia, está pensado para gastarse, en algo que ya espera.
¿Una sola cuenta para todo o varias?
Una cuenta con una lista escrita de para qué está reservado el saldo es suficiente para la mayoría, y mucho menos trabajo que llevar cinco cuentas.
¿Qué pasa si un gasto grande llega antes de haberlo ahorrado?
Cúbralo con el colchón si es realmente inevitable, y luego reconstruya el colchón como primera prioridad, añadiendo la partida a la lista del año siguiente.

Siga leyendo

Los grandes gastos dejan de ser urgencias en cuanto tienen una fecha, un importe y una parte mensual.