Cómo dejar de gastar de más

Gastar de más rara vez es un problema de disciplina. Suele ser un problema de visibilidad: el dinero sale en trozos pequeños y fáciles de olvidar, o en trozos grandes y previsibles que nadie planificó. Solucionarlo empieza por averiguar cuál de los dos le está pasando a usted.

Autor: Sergey Kozyrev — formación en economía y experiencia profesional en pagos y procesos financieros.

Última revisión:

Información general, no asesoramiento financiero personalizado.

Averigüe qué tipo de exceso de gasto tiene

Revise las transacciones de los últimos dos meses y separe el exceso en dos montones: muchas compras pequeñas sin planificar, o pocas compras grandes. Los remedios son completamente distintos, y la mayoría acierta mal sobre cuál de los dos montones es mayor.

El exceso de fuga pequeña es un problema de hábito y de fricción. El exceso de bulto grande —unas vacaciones, una reparación del coche, el regalo de una boda— es un problema de planificación: ese dinero siempre iba a hacer falta, sencillamente no estaba en el plan.

Cambie las opciones por defecto en lugar de confiar en la fuerza de voluntad

La fuerza de voluntad es, en sí misma, un presupuesto diario limitado. Cambiar una opción por defecto es permanente, y funciona incluso cuando está cansado.

  • Transfiera el ahorro el día de cobro, no a fin de mes.
  • Elimine las tarjetas guardadas en las dos tiendas que más use.
  • Fije una regla de 24 horas para cualquier compra por encima de un umbral que usted elija: 50, 100, lo que le haga pararse a pensar.
  • Cancele las suscripciones que no haya usado en ocho semanas; volver a suscribirse tarda dos minutos si las echa de menos.
  • Haga la compra semanal con una lista escrita en casa, no con una improvisación con hambre.

Concédase una categoría sin culpa

Los presupuestos que lo prohíben todo se acaban abandonando. Una cantidad concreta para gasto sin planificar —café, comida a domicilio, caprichos— hace más creíble el resto del plan, porque deja de fingir que usted es otra persona.

Fije esa cifra a propósito, no por accidente. Gastar 120 al mes en pequeños placeres de forma deliberada es muy distinto de descubrir que ha gastado 240 por error.

Planifique los meses que siempre rompen el presupuesto

Diciembre, el inicio del curso escolar, la renovación anual del seguro, las vacaciones de verano: no son sorpresas, son citas fijas. Y sin embargo son los meses donde ocurre la mayor parte del exceso de gasto, porque el plan se escribió como si todos los meses fueran iguales.

Colocar esos gastos en sus fechas reales, con meses de antelación, convierte un susto en un objetivo de ahorro. Si el saldo acumulado baja en una semana concreta, puede actuar ahora en lugar de reaccionar entonces. Esto es exactamente lo que muestra un planificador orientado al futuro, y por eso el calendario importa más que la media mensual.

Mida la tendencia, no el día

Una mala semana significa muy poco. Lo que importa es si la dirección de los últimos tres meses mejora. Revise una sola cifra cada mes —lo que queda después de todo, o cuánto se ha acercado a un colchón completo— e ignore el ruido diario.

Si la tendencia se mantiene plana tras tres meses de honestidad, el problema suele ser estructural: los gastos fijos son demasiado altos para los ingresos, y ninguna disciplina en las compras pequeñas cerrará esa brecha.

Preguntas frecuentes

¿Debería usar efectivo para controlar el gasto?
A algunas personas les ayuda porque el efectivo es visible y limitado. Si el efectivo resulta incómodo, una cuenta aparte con solo el dinero de la semana cumple la misma función.
¿Es buena idea un mes sin gastar?
Como diagnóstico corto, sí: quince días sin gastos superfluos muestran qué echa de menos de verdad. Como estrategia a largo plazo, suele provocar un rebote.
¿Cómo dejo de gastar de más si tengo pareja?
Acuerden un umbral por encima del cual se avisan antes de comprar. La mayoría de los roces de pareja son por la sorpresa, no por el importe.

Siga leyendo

El exceso de gasto se reduce más rápido cuando el futuro es visible: qué llega, en qué fecha y qué quedará.